miércoles, 15 de enero de 2014

Las garras del gorila

5 días sin fumar, sigo vivo y he aprendido a esquivar las garras del gorila.

He aprendido también que el mono no es constante, que te deja descansar después de cada persecución.

Y así, la historia se va repitiendo en intervalos intermitentes. Estás tranquilo y de repente, aparece detrás tuyo, con sus ojos ensangrentados puestos en tu espalda. Te persigue, por mucho que corras te persigue. Y no puedes hacer nada más que correr, nadar o pedalear para intentar dejarlo atrás. 

Cada X tiempo te alcanza y prepara su garra afilada, su manotazo mortal en busca de tu derrota, del despiste que te haga caer.

Se alimenta de tus bajas defensas, sabe compensar tu tristeza con su hipnótico humo. Sin duda alguna es muy poderoso, pero tú lo eres más.

Sabes cual es su modus operandi, ya has caído otras veces. También sabes que después de cada intento de atraparte, se queda exhausto y necesita respirar. 

Su persecución puede que sea esterna, pero sus ataques son un constante vaivén que aprendes a controlar.

Y así se resume el día a día des del punto en el que decides dejar de fumar. Una guerra que no termina, pero que se puede ir ganando día a día. Quizás llegue el día en el que te olvides de por qué estás luchando.

Mi meta es el Ironman, y ninguna manada de gorilas hambrientos podrá impedirme que la traspase.




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